La comarca del Alto Tormes Salmantino se prolonga más allá de la propia ribera del Tormes. Entre la autovía de la Vía de la Plata y la localidad del Puente del Congosto se extiende el valle del río Valvanera, enmarcado por tres sierras graníticas y que se abre hacia el este para verter sus aguas hacia el Padre Tormes. En este valle de verdes prados protegidos por cuidados muros de piedra, cubierto por nuevos bosques de robles y encinas y con una economía tradicional basada en el cuidado del ganado, en sus embutidos y en la cantería, se encuentran varios pueblos cuya historia se remonta al Neolítico y que han conservado su singular arquitectura del granito: Nava de Béjar, La Cabeza de Béjar, Sorihuela y Santibáñez de Béjar. Estamos en el valle de los canteros y de los mil colores.

Para realizar esta ruta (23 km en total) recomendamos comenzar en Nava de Béjar, seguir las carreteras N-630 y la DSA-170 hasta Cabeza de Béjar, seguir esta última carretera hasta Santibañez de Béjar y, por último, tomar la SA-102 hasta Sorihuela. En realidad, este orden puede adaptarse a la dirección desde donde procedamos. Podremos efectuar paradas en todos los pueblos para saborear su rico patrimonio arquitectónico y chacinero y para disfrutar del senderismo en los incontables caminos que partiendo desde los propios pueblos serpentean por este valle siempre verde.

Nava de Béjar. Es la localidad que se encuentra a mayor altitud (1054 m). Situada en el extremo oeste de este valle, hoy en día nos ofrece una de las mejores representaciones de la arquitectura tradicional de granito de la comarca. En su conjunto de casas bajas destaca la espigada torre de su iglesia y la presencia cercana de la montaña de los Dos Hermanitos, destino inmejorable para el senderista. Un nuevo atractivo del pueblo es su verraco de factura moderna (2018), un homenaje a todos los habitantes que ha tenido la comarca desde los Vetones (pueblo prerromano) y que, en demasiadas ocasiones, tuvieron que migrar lejos en busca de una nueva vida. Su entorno natural invita a pasear por sus caminos y sus callejas flanqueadas de fresnos. Todo un placer de pura naturaleza.

La Cabeza de Béjar. También ubicado en la zona alta del valle, los gruesos muros de sus viviendas tradicionales reflejan las duras condiciones climatológicas que tuvieron que afrontar sus pobladores desde que se asentaron en estas tierras. Una valiosa muestra de esta larga ocupación humana son los valiosos restos que aún se conservan de un viejo castillo medieval militar y que podría tener orígenes prerromanos. Su posición elevada, justo al norte del pueblo, le permite gozar de magníficas vistas de los Picos de Sorihuela y de la Sierra de Béjar.

Santibáñez de Béjar. Es la localidad de mayor población y, como el resto, aún conserva un casco urbano en el que se pueden conocer numerosas y bellas viviendas construidas en granito. Destaca la torre solitaria que se encuentra a las afueras del municipio. Su construcción data del siglo XII y tuvo función defensiva en época de conflictos entre el Reino de Castilla y el Reino de León. Hoy se mantiene altiva, aunque se encuentra en un lamentable estado ruinoso en su interior. Para la práctica del senderismo recomendamos una vereda que parte, prácticamente enfrente de esta torre, y que cruza la sierra de La Piquera, que se eleva al norte, y que permite enlazar por el este con diferentes caminos que parten hacia la Cañada Real Soriana Occidental, que une Soria con Extremadura, y que permitiría visitar el Guijo de Ávila y el Puente del Congosto.

Sorihuela. De este pueblo hay que destacar su robusta iglesia encaramada a un gran resalte granítico. Emplazada en el fondo del valle disfruta de bellas vistas sobre los bosques y picos de su entorno. Otro valioso tesoro es su necrópolis medieval. Al venir desde Santibañez, junto enfrente del cruce que se dirige hasta la localidad de Medinilla, se encuentran una finca donde se ubican dos tumbas antropomórficas olvidadas y de gran valor. Deberemos extremar el respeto a la finca, ya que es privada.

El clima suave y soleado del valle y la progresiva recuperación de su vegetación natural, debido al abandono de cultivos y prados a raíz del dramático éxodo rural que experimentó desde los años 50, han convertido a este valle en el valle de las flores. Sin ninguna duda, éste es uno de los tesoros de toda la comarca: la espectacular floración de sus retamas negras y blancas en mayo y junio. Literalmente, son millones de flores amarillas y blancas perfumando todos sus rincones. Igualmente deslumbrante, es la contemplación de la floración del piorno serrano en los términos más altos de la sierra de Béjar: La Hoya, Navacarros y Candelario. Llegado junio hay que mirar al sur para maravillarse con un auténtico lienzo dorado que cubre las laderas más altas de la Sierra.

MUNICIPIO Nava de Béjar / La Cabeza de Béjar / Sorihuela / Santibáñez de Béjar
PATRIMONIO NATURAL Picos de Sorihuela.
Praderas de fresnos.
Floración primaveral y veraniega de las retamas blancas y negras y del piorno serrano.
Cañadas ganaderas.
Sierra de Béjar.
Sierra de La Piquera.
Sierras del sur de Ávila.
Bosque otoñal.
¿QUÉ SE INCLUYE?
Labor de interpretación y guiado. Seguros.
Préstamo de material óptico y guías.
¿QUÉ NO SE INCLUYE?
Transporte. Comida.

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Email: info@auladelalagon.com

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